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¿Cómo está el desempleo y el empleo informal en Ecuador en 2023?



El escenario laboral ecuatoriano mezcla indicios de reactivación financiera con desafíos estructurales arraigados. Pese a que el índice convencional de desocupación se ha mantenido en umbrales moderados tras el repunte posterior a la crisis sanitaria, la informalidad laboral sigue abarcando un sector extenso y constante que incide directamente en el bienestar, la eficiencia y la seguridad social de millones de ciudadanos. En las líneas siguientes se detalla a fondo la dimensión, los orígenes, los efectos y las alternativas viables para entender con mayor precisión la realidad actual del desempleo y la ocupación informal en Ecuador.

Magnitud y trayectoria del desempleo

Tasa de desempleo general: A raíz del duro impacto experimentado en 2020, la repunte económica propició un descenso en los índices de desocupación. Durante el bienio 2022–2023, el indicador nacional de desempleo se mantuvo en valores moderados frente al máximo alcanzado durante la crisis sanitaria, registrando cálculos oficiales en torno al 3–5% de acuerdo con los sondeos trimestrales de organismos estatales. Tales datos evidencian la reactivación de puestos de trabajo formales y el crecimiento del autoempleo, si bien camuflan disparidades considerables según el grupo etario, el género y la región.

Desempleo juvenil: Los chicos presentan índices de desocupación notablemente superiores al promedio general. El paso del ámbito educativo al empleo, el ingreso al mercado mediante la informalidad y la inestabilidad de los contratos incrementan la fragilidad laboral de los sectores más jóvenes. Durante los últimos años, este indicador se ha movido en niveles muy por encima de los registros nacionales, alcanzando habitualmente cifras cercanas al doble.

  • Subempleo y precariedad: Numerosos trabajadores sufren de subempleo, ya sea laborando por debajo de las horas deseadas o desempeñándose en puestos que no corresponden a su preparación académica. Tanto el subempleo como la informalidad proliferan en calidad de válvulas de escape para absorber la fuerza laboral en aquellas coyunturas donde el aparato económico es incapaz de proveer puestos formales y atractivos.

Dimensiones y rasgos del trabajo informal

Alcance: En Ecuador, el empleo informal continúa predominando. A partir de los criterios y las etapas evaluadas, los cálculos sitúan la informalidad del trabajo en suelo ecuatoriano entre el 45% y el 55% de la masa laboral activa. Dicha categoría abarca a los cuentapropistas sin inscripción legal, los comerciantes callejeros, el personal doméstico sin afiliación, la labranza de subsistencia y los pequeños negocios sin regularizar.

Formas de informalidad:

  • Cuentapropistas y microcomerciantes: ambulantes, ferias, pequeños comercios familiares.
  • Empleo doméstico no registrado: amplia presencia en hogares urbanos y periurbanos.
  • Agricultura familiar: productores sin acceso formal a mercados y servicios financieros.
  • Plataformas digitales y economía gig: crecimiento de ocupaciones temporales y por encargo que mezclan formalidad e informalidad en cuanto a seguridad social.
  • Remuneración y protección: Los puestos de trabajo informales habitualmente ofrecen menor paga, carecen de afiliación a la seguridad social (IESS) y no disponen de acuerdos laborales fijos. Todo esto deriva en una menor acumulación de aportes jubilatorios, un acceso reducido a la atención médica institucional y una mayor exposición ante situaciones de crisis.

Diferencias territoriales y demográficas

Ciudades principales vs. zonas rurales: Las ciudades como Quito y Guayaquil tienen mercados laborales más dinámicos y mayor oferta de empleos formales, pero también albergan alta concentración de empleo informal (comercio, transporte, servicios personales). En las zonas rurales predomina la agricultura familiar y la informalidad por falta de alternativas formales.

Provincias con mayor presión: Regiones con mayor uso de mano de obra migrante o con economías fuertemente informales (ciertos cantones costeros y fronterizos) muestran mayores tasas de empleo informal.

Género: Las mujeres tienen mayor incidencia en empleos informales y en trabajos de tiempo parcial, en parte por responsabilidades de cuidado no remunerado y barreras de acceso a empleo formal.

  • Migración: El arribo de migrantes, sobre todo de Venezuela en tiempos recientes, incrementó la disponibilidad de mano de obra y la afluencia en puestos informales, lo cual propició un entorno de rivalidad en determinados sectores (comercios informales, servicios, construcción).

Causas estructurales y coyunturales del fenómeno

Baja productividad y estructura empresarial: Predominio de micro y pequeñas empresas con limitados recursos para formalizarse y generar empleo estable.

Costos y trámites para formalizar: Carga tributaria, trámites administrativos y costos laborales (cotizaciones, seguridad social) desincentivan la formalización para pequeños emprendimientos.

Brechas educativas y desajuste de habilidades: Existe desajuste entre las competencias demandadas por empleadores y las habilidades disponibles, lo que restringe el acceso a empleos formales de calidad.

Choques externos: Variaciones en precios del petróleo, remesas, crisis sanitarias como la pandemia y fluctuaciones del comercio internacional inciden en el empleo y empujan trabajadores hacia la informalidad como mecanismo de supervivencia.

  • Políticas insuficientes de transición: La escasa cobertura de programas efectivos de reconversión laboral y la limitada oferta de formación técnica orientada al mercado dificultan la movilidad hacia empleos formales.

Impactos socioeconómicos

Ingresos y pobreza: Los empleados informales obtienen ganancias medias inferiores y más inestables, lo cual alimenta la continuidad de la pobreza y la vulnerabilidad.

Seguridad social: Baja cobertura de cotizaciones al IESS implica debilidad en protección ante enfermedad, maternidad, accidentes y jubilación.

Recaudación fiscal y productividad: La economía informal disminuye el universo de contribuyentes y sostiene niveles reducidos de productividad global debido a la escasez de inversión y de financiamiento institucional.

Equidad de género: Mayor precariedad entre mujeres traduce brechas de ingreso y oportunidades a largo plazo.

Casos y ejemplos representativos

  • Vendedora ambulante en Quito: María (ejemplo representativo) trabaja desde hace diez años vendiendo comidas en un sector comercial; durante la pandemia sus ingresos se desplomaron y, aunque recuperó actividad, no logra cotizar constantemente al IESS por la irregularidad de sus ingresos. Su caso ilustra la vulnerabilidad y la dificultad de acceder a seguridades sociales pese a ser productiva.
  • Microempresa de Guayaquil que busca formalizarse: Un pequeño negocio familiar dedicado a la confección percibe ingresos modestos, aunque los gastos iniciales de inscripción, gestión contable y obligaciones fiscales la mantienen en la economía informal. Gracias a la capacitación y al financiamiento mediante microcréditos, consiguió registrar su marca y penetrar en mercados formales, lo cual incrementó sus ganancias y posibilitó la afiliación a la seguridad social de un par de colaboradoras. Dicho caso ilustra la influencia favorable que ejerce el soporte técnico y económico.
Trabajador migrante en zonas fronterizas: Los jóvenes migrantes dedicados a labores temporales dentro de la construcción o el sector informal se enfrentan a situaciones de discriminación, acuerdos verbales y peligros de explotación. La carencia de papeles o la vulnerabilidad jurídica frena su integración en esquemas laborales formales.

Políticas públicas y respuestas del sector privado

Iniciativas gubernamentales: A lo largo de los últimos años se han implementado programas de capacitación técnica, incentivos temporales para la formalización y medidas de apoyo a microempresas (capacitación, ferias, programas de crédito). Algunos gobiernos han promovido la simplificación de trámites para la inscripción de pequeñas empresas y regímenes simplificados de tributación.

Rol del sector privado y organizaciones: Cámaras de comercio, ONG y cooperativas impulsan formación, acceso a mercados y encadenamientos productivos que facilitan la formalización y la escalabilidad de negocios. Las alianzas público-privadas pueden mejorar la inserción laboral juvenil mediante pasantías y formación dual.

Recomendaciones técnicas ampliamente respaldadas: reducir costos de formalización, mejorar acceso a financiamiento, fortalecer la formación técnica orientada a demanda, facilitar la vinculación entre empresas y centros formativos, e integrar medidas de protección social adaptadas a trabajadores informales.

Consejos útiles para progresar

Para las autoridades: simplificar trámites de registro empresarial, crear incentivos temporales para la formalización (subsidios a cotizaciones, ventanillas únicas), fortalecer la formación técnica vinculada a sectores con potencial (logística, TIC, agroindustria) y diseñar redes de protección social que contemplen aportes flexibles para trabajadores informales.

Para los trabajadores y emprendedores: documentar ingresos y gastos desde el inicio, aprovechar programas de capacitación y microcrédito, asociarse en cooperativas o gremios para ganar poder de negociación y considerar pasos escalonados hacia la formalización (registro simplificado, régimen impositivo preferencial).

  • Para las empresas: respaldar cadenas de valor con microproveedores, brindar contratos formales junto con talleres de formación, y sumarse a proyectos de integración laboral orientados a jóvenes y mujeres.
  • Innovación y digitalización: la integración de recursos tecnológicos enfocados en el comercio electrónico, la facturación y la formación virtual simplifica tanto la consolidación como la expansión comercial de los negocios pequeños.

El panorama actual del desempleo y de la ocupación informal en Ecuador pone en evidencia un contraste evidente entre la reactivación macroeconómica y los obstáculos estructurales que dificultan la transición desde puestos precarios hacia opciones formales y con seguridad social. Para erradicar la informalidad se precisan planes articulados que abarquen la simplificación de trámites, incentivos transitorios, capacitación ajustada a las necesidades del mercado y redes de protección adaptadas a la volatilidad de los ingresos. Tales soluciones demandan políticas públicas constantes, un compromiso empresarial firme y el impulso a trabajadores y creadores de negocios para que la formalización transite de representar una carga a constituirse en un camino sólido hacia el bienestar y la estabilidad. Justamente en esta intersección entre el sector privado, las directrices estatales y la ciudadanía se juega una parte fundamental del porvenir laboral ecuatoriano y la meta de que una mayor cantidad de habitantes alcancen ocupaciones dignas y duraderas.

Por Santiago Gálvez